RESEÑAS

El Bendito arte de robar, Christopher Brookmyre

Zal Innez es el bueno-malo del libro, aquella pieza que el lector no sabe dónde colocar. Moralmente tendrían que tacharlo por cometer delitos, pero su trasfondo enamora. Sus dotes de escapismo y su afán de no querer hacerle daño a nadie provocan ternura, aunque la venganza sea una palabra que marque su historia. Cuando el baile de nombres inicial todavía no nos ha dejado encontrar nuestro lugar en la lectura, es cuando conocemos la agente de policía Angelique de Xavia. O lo que sería lo mismo: la viva imagen de una chica soltera que de repente se encuentra en medio de un amor que muchos tacharían de imposible.



Pero lo que sí que sé con seguridad es que la astucia que muestra Zal con sus robos es la misma que nos ha regalado el autor, Christopher Brookmyre, a lo largo de esa novela. Y es que aunque la aparición de personajes que no acaban siendo relevantes en la historia despisten un poco y nos alejen del foco principal, la solución siempre está allí, delante de nuestros ojos.

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